Los inmigrantes también hacen ciudad

Artículo que escribí para el blog de Arquitasa. Al final del texto encontrarán el link para leer el artículo completo.


Sobre las fronteras y las políticas de inmigración; obra del artista JR. «Kikito and the border patrol». Tecate, México – USA. 2017. Fuente: http://www.jr-art.net

Sobre las fronteras y las políticas de inmigración; obra del artista JR. «Kikito and the border patrol». Tecate, México – USA. 2017. Fuente: http://www.jr-art.net

Qué serían las ciudades sin la riqueza que aportan las culturas, las nacionalidades, las razas, el conocimiento y la inteligencia de todas aquellas personas que cruzan fronteras para asentarse en destinos ajenos en busca de nuevas oportunidades. Las migraciones aportan a las ciudades un complejo sustancial que mueve distintos engranajes de lo social, activan procesos de intercambio de todo tipo y esto permite crear relaciones transfronterizas e interlocales. La búsqueda de oportunidades genera más oportunidades, es el principio de la sinergia.

La ciudad es un laboratorio social, decía Robert E. Park refiriéndose a Chicago, una de las ciudades que, en el contexto de los años 1920-30, representaba un nutrido y prolífico escenario donde pudo comprobar que las migraciones tenían un papel importante en la construcción social de lo urbano. Para Park, los inmigrantes representaban uno de los motores del cambio y el desarrollo de las sociedades, algo así como el catalizador de la innovación y la transformación. En ese momento, cuando tuvo su apogeo la Escuela de Chicago (Escuela ecológica), había una preocupación por el fenómeno de la industrialización y sus consecuencias. Los estudios sobre este fenómeno les condujo a enfocarse en las migraciones como uno de los factores clave para comprender la ciudad moderna a partir de las relaciones interraciales que se producían en el espacio urbano. Desde la perspectiva de Park, la integración racial y cultural determinaba ciudades con múltiples mundos sociales.

La industrialización tuvo mucho que ver en las diásporas del campo a la ciudad; cuando la ciudad industrial necesitó mano de obra la obtuvo del campo. Sin embargo, las migraciones no refieren únicamente la búsqueda de sustento, seguridad o mejor calidad de vida, sino también la de otros escenarios para la creación, la colaboración y la producción. Los intercambios estudiantiles, las diásporas de intelectuales, profesionales y de expertos en distintas áreas del conocimiento y la tecnología han elaborado un mapamundi multicultural de saberes que trasciende fronteras físicas y barreras ideológicas. La inteligencia colectiva no se concibe con fronteras ni diferencias culturales o raciales; las migraciones han permitido a lo largo de la historia crear nuevos espacios de intercambio y ciudades más heterogéneas.

Los múltiples mundos sociales que propuso Park y que conceptualizó como «mosaico de diferentes mundos» para explicar que las ciudades son lugares de acción, producto de la interacción de grupos sociales, raciales y culturales, nos lleva al término «interlocal». Este concepto es revelador porque refiere dos aspectos distintos de lo trasnacional: conexión entre varios lugares y vínculos socio-culturales que definen al ser humano contemporáneo. Esto se explica por sí solo cuando recorremos, por ejemplo, el barrio chino de cualquier ciudad del mundo. Lo interlocal se experimenta a través de la multiplicidad cultural y social de lo urbano; somos interlocales en la medida que las ciudades permiten la heterogeneidad.

El escritor Suketu Mehta hace referencia a lo interlocal, entre otras cosas, a través de la simple relación con la gastronomía; con ésta los inmigrantes e incluso los locales pueden ser «embajadores culturales de las localidades entre las que viajan», pero también de las ciudades en las que viven o de las que son originarios. «Los interlocales enriquecen de múltiples maneras los lugares que conectan». Las pizzerías, los restaurantes de comida mexicana, china o libanesa representan también ese «mosaico de diferentes mundos» del que hablaba Robert Park.

En el tema de la inmigración hay dos discursos, uno positivo y otro negativo; ambos tienen implicaciones diversas y explicaciones muy complejas. He desarrollado la parte del discurso sobre las migraciones que entiende a los inmigrantes como un valor positivo apoyada en la teoría de Park, porque ésta se sostiene desde el punto de vista ético y práctico. Parto de esta base no solo por convencimiento, sino por experiencia. Sin embargo, existe también otro discurso que pone a los inmigrantes como un problema; una realidad negativa que tiene relación con las políticas de migración que se aplican a los inmigrantes.

(…)

Accede al artículo completo aquí

*Éste artículo fue escrito por Sabrina Gaudino Di Meo para el blog de Arquitasa

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