Peatonalizar, una propuesta que enfrenta a la supremacía de la ciudad de género (masculino)

Calle de Santa Isabel 1932. Madrid- copia

La calle humanizada. C. Santa Isabel, Madrid 1932 Fuente: mercadoantonmartín.com

El automóvil nos ha separado de las relaciones con la ciudad, nos ha alejado a pesar de las distancias que acorta. De esta paradójica relación surgen propuestas a favor de reivindicar el derecho al espacio público, a caminar la ciudad y a restablecer la salud ambiental, al tiempo que se enfrentan al rechazo que supone asumir unos cambios necesarios.

Desde la revolución industrial, la máquina ha sido estandarte del desarrollo y el emblema de una generación pro velocidad mecanizada. Con el manifiesto futurista quedó patente la relación entre poder, machismo y velocidad; una relación triangular que reforzó la concepción masculina del mundo moderno que sentó las bases de una tipología urbana de género donde el automóvil ha sido el protagonista y la velocidad su bandera. Recordemos que después de las grandes reformas urbanas del siglo XIX y XX el peatón no ha figurado más que en las pinturas que rememoran los paseos arbolados del siglo XVIII o en la mirada melancólica de la fotografía en blanco y negro; la vida del ciudadano pasó de las caminatas ilustradas al mecanicismo autómata de las autopistas, y las calles desde entonces se transformaron en autopistas.

Uno de los problemas de las calles contemporáneas es que desde la era de los ensanches la ciudad se dimensionó en base a las medidas de los vehículos a motor y con esto un contexto urbano que expulsa a los «débiles», tal y como proponían los futuristas. Si bien en el pasado fueron las carretas las que determinaron los anchos de las vías —considerando la velocidad del paso de un caballo­— en la modernidad la velocidad del motor no pudo mesurarse, y esto ha tenido repercusión en la desproporción entre los usos y la calidad de vida. ¿Dónde quedaron las relaciones antropométricas? Esto plantea el reto de reconvertir la calle —espacio dimensionado para el automóvil— a la calle con uso peatonal predominante.

Peatonalizar no es una imposición ni la ocurrencia de un grupúsculo de ambientalistas obsesionados con la salud o con la reivindicación del espacio público; la contaminación es un hecho. Peatonalizar no es una moda del siglo XXI, es parte de un proceso de evolución que se ha definido y re-definido a partir de contradicciones, paradojas y paradigmas. Peatonalizar tiene nombre de mujer en una sociedad que ha construido sus ciudades con visión de género, el masculino.

Hoy, con la evidencia del impacto negativo del automóvil en nuestras urbes y en nuestras vidas, decir peatonalizar no debería desatar la histeria colectiva, sino la reflexión sobre nuestros hábitos de movilidad. No es únicamente tarea de las administraciones (que sobre todo es su responsabilidad y deber), es un trabajo colectivo de acción y conciencia sobre el uso que le damos al automóvil. Es el camino hacia ciudades realmente humanas, dominadas por el sonido del caminar, de la cháchara colectiva y de las campanillas de las bicicletas. Peatonalizar significa llevar a un equilibrio necesario las urbes que padecen de la resaca futurista.

 

Sabrina Gaudino Di Meo | @gaudi_no

 

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s