Espacio público en las Jornadas de La Ciudad Viva: “Del urbanismo a la ciudadanía”

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En el marco físico de la ciudad de Sevilla en el Antiguo Convento de Santa María de los Reyes, se desarrollaron las jornadas de participación y reflexión entrono a distintos temas relativos a la ciudad, en donde además de un excelente repertorio de ponentes y de una impecable organización por parte de La Ciudad Viva y la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, se dispusieron varios grupos de trabajo sobre los temas desarrollados en las ponencias, donde se pudo compartir , discurrir, debatir, e intentar definir nuevos conceptos de espacio público, equipamiento y habitabilidad que servirán de base para elaborar el Manifiesto para un “Nuevo urbanismo acorde al siglo XXI”.

En referencia a las ponencias, voy a dedicar la reflexión al espacio público, en particular porque, como nos ha pasado a muchos de los asistentes, las palabras del catedrático José Fariña tienen el poder de exaltar los ánimos y de exhortar y/o sublevar el pensamiento, en este caso sobre el espacio público. El discurso se centró en la problemática de la ciudad y el espacio público, con una breve reseña desde el pasado hasta el presente para dilucidar el futuro cercano, nada alentador, que se nos plantea. Asuntos como la sostenibilidad, la urbanidad global, la conciencia de los “límites reales”, las nuevas funciones del espacio público, los sistemas de organización social y la deshumanización de la información, fueron algunos de los puntos importantes abordados. Durante el coloquio, saltaron algunas frases que he considerado de valor sugerente para iniciar las consideraciones al respecto.

José-Fariña-LCV

José Fariña Tojo en las jornadas de La Ciudad Viva

 “Sin espacio público no hay ciudad”

El espacio público padece ante la progresiva especulación sobre la ciudad; el lugar del intercambio, del ciudadano, de lo público, de lo común, se vuelve cada vez menos accesible o más susceptible del abandono programado, esto tiene especial relación con la privatización del espacio y la transformación manipulada de las necesidades colectivas. El urbanismo clásico ha jugado un papel importante en las estrategias de configuración del espacio;  a través de la planificación ha conseguido organizar el territorio en sectores de carácter rígido y programático que responden a porcentajes fríamente calculados en función de áreas de ocupación regladas, el modelo además ha establecido un orden ajeno al concepto de lo público marcando diferencias verticales en el sentido social, fragmentando la ciudad, definiendo un espacio pasivo y “formateado” para la privatización de lo colectivo, que a su vez establece un modelo de espacio para el consumo.

Las manifestaciones del cambio se estigmatizan en lo social, como representación de la ciudad; la evidente necesidad de ocupar el lugar público cuando de expresión se trata es un buen ejemplo de que aún no estamos abducidos del todo; la calle y la plaza siguen siendo el lugar donde se condensan los deseos, las necesidades y las opiniones del colectivo. Es un buen indicador de dónde estamos y hacia dónde vamos; lo preocupante es hasta dónde se nos permitirá disponer del espacio público siempre que sea necesario.

“El problema del espacio público es, que es privado”

La represión puede tomar distintas facetas de representación, desde lo político y desde lo económico-financiero, por un lado las leyes y por otro las dinámicas financieras que embisten la ciudad avaladas por el estado. Pensamos en represión en relación a lo político, pero lo es también cuando se priva de la disponibilidad del espacio al ciudadano, cuando la oferta de espacio es pensada como objeto de consumo, es entonces la represión social desde las gestiones financieras, evidenciado en la carencia de lugares libres y abiertos, plazas, parques, calles y avenidas adecuadas para el viandante, mientras que se obliga, indirectamente, al uso de lugares privados en un contexto cerrado, monitoreado y mercantilizado, como los centros comerciales,  las áreas verdes de los recintos residenciales privados y los complejos de vivienda cerrados, guarderías de hipermercados, parques temáticos, “bioparques”… Con esto no se trata de decir que un fenómeno es malo frente al otro, se entiende que (mientras se trata de entender el por qué) en ésta sociedad existan tantos productos como demandas se puedan crear y en este universo humano la diversidad da paso a la evolución, sin embargo, y por esto se reflexiona, se actúa y se lucha, debe existir equidad entre ambos bandos pero prevaleciendo el carácter social, las transversales sobre las verticales, la posibilidad de acceder, desde cualquier estrato social, a espacios de calidad que sean libres y con las herramientas capaces de configurar ciudades saludables.

“Mirar lo que pasa”

Globalización, revolución digital, la ciudad desbordada… son algunos fenómenos relevantes, bien acoplados en nuestra contemporaneidad, que se manifiestan en el entorno urbano; el avance tecno-económico ha configurado un nuevo imaginario colectivo, una realidad ambigua y en constante movimiento, donde se articulan al unísono lo físico y lo virtual, lo representativo y lo general. Fariña refería la “pérdida del marco físico” en el espacio público, a consecuencia de la transformación del uso del espacio tomado por lo virtual y lo privado; esto se relaciona también con la tendencia, inducida o por elección, de la transformación del concepto espacio-tiempo aplicado a todos los ámbitos de la sociedad contemporánea, definiendo en definitiva una sociedad ubicua; esta ubicuidad se refleja en el espacio público, por un lado como una aparente ausencia y por otro con la enajenación de las masas, y esto refiere nuevamente a lo privado y lo virtual. Desde la aparente ausencia que da acopio a lo virtual se han activado múltiples iniciativas en “pro” de la apropiación del espacio público, no está demás traer a colación que las reuniones se convocan desde las redes sociales y se hacen tangibles en el espacio real y que todo el contenido del quehacer humano que se expone y difunde en el espacio virtual tiene, en la mayoría de los casos, un soporte real llegando a convergir en el marco físico. Por otro lado la enajenación de las masas expone un panorama opuesto; con la virtualización de muchas actividades socio-económicas, algunas a favor del bien común y del desarrollo, se ha creado una especie de dependencia casi absoluta de los medios que permiten la ubicuidad; tal dependencia deja “desarmado” al colectivo ante lo imperioso del control sobre el individuo para el consumo, lo que convierte a la sociedad en una masa susceptible de ser dirigida y orientada a determinados espacios, casualmente privados, es así como desde los espacios virtuales también se aprovecha para filtrar información perfectamente estudiada para inducir el control sobre las necesidades, actividades y requerimientos del colectivo, que pueden ser satisfechas en el marco físico que constituyen los espacios de consumo.

Las jornadas de La Ciudad Viva han establecido un debate de código abierto, con lo que en adelante se pueden insertar todas las valoraciones oportunas que se quieran aportar, por tanto creo que  seguir “mirando lo que pasa” y reflexionando nos da una amplitud de conocimientos como herramienta para lograr (de hecho ya es evidente en las iniciativas de diversos colectivos implicados en la “acción” sobre el espacio público) educar e informar al colectivo sobre la realidad y dotarnos (a todos los profesionales y técnicos implicados) de suficientes datos para continuar la acción.

Si es de vuestro interés seguir las reflexiones, ideas y opiniones entorno a los temas desarrollados en las #jornadasLCV aquí unos links de interés muy recomendables:

> La Ciudad Viva:  http://www.laciudadviva.org/opencms/opencms/index.html

> Javier Burón Cuadrado: http://leolo.blogspirit.com/

> Estudio a tope: http://estudioatope.com/2013/10/14/reflexiones-tras-las-jornadaslcv-del-urbanismo-a-la-ciudadania-laciudadviva/

Algunos de los interesantes ponentes presentes en las jornadas: Antonio Ibañez, Amanda MeyerBrijuni, Colectivo HabitaresCooperativa TramallolDoménico di SienaEstonoesunsolarEva ChacónFiorella Russo, Gaia Redaelli, Javier Burón Cuadrado, José Fariña TojoJosé Antonio García Cebrián, La Revuelta, Manuel Benavent, Manuel Saga, Nuria A. LombarderoPkmnReyes Gallegos Rodríguez, Santiago de MolinaStepienyBarnoSUJU,  Zuloark (El Campo de Cebada)

La Ciudad Viva ha puesto a disposición, en formato vídeo, ponencias y mesa redonda de las #jornadasLCV. A continuación el link de la ponencia del Prof. José Fariña.

[vimeo 77321077]

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Un comentario en “Espacio público en las Jornadas de La Ciudad Viva: “Del urbanismo a la ciudadanía”

  1. Mientras leo este artículo, me viene a la mente que estoy en una oficina de unos 4 metros cuadramos en la que paso aproximadamente un tercio de mi día. Ahora, si considero que otro tercio lo paso durmiendo, me pregunto…qué es lo que hago con el resto del tiempo que me queda? En algunas ocasiones, un poco para compensar, lo paso gastando el dinero que gano a través de esas 8-10 horas de encierro al día. Pero donde lo gasto? Necesito de centros comerciales, de cines, de bares, de restaurantes, de tiendas. Luego necesito de un coche o tal vez dos. Necesito gasolina para el coche. Y que tal un apartamento o una casa? O si un día quisiera abrir mi propio negocio, necesito de una ofina en un bonito edificio en el centro de la ciudad.
    La gente en su mayoria no necesita de espacio publico, necesita es satisfacer su poco tiempo libre con cosas. Cosas materiales que las llenen.

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