Humanidad vs. Sostenibilidad

Pocas veces se puede escuchar o leer a alguien que se exprese de forma tan clara y contundente sobre temas que motivan tanta superstición en el colectivo; es probable que ahora, casi 40 años después de haberse realizado esta conferencia y viviendo en ese futuro -con sus diferencias- que pronosticó Asimov, se pueda finalmente metabolizar criterios sobre el manejo de los recursos del planeta y con recursos se debe entender también la reproducción humana, un tema controvertido del cual casi nadie se atreve a hablar. En este espacio se ha empleado el concepto de sostenibilidad enfocado a temas de otras índoles pero siempre vinculados con lo social y en esta oportunidad es apropiado relacionarlo con las disertaciones de Asimov en torno a la propagación del hombre, reflexión que lleva a pensar en lo sostenible no solo como una cualidad que incumbe al uso del medio y sus recursos en función de las actividades como producto sino también relacionado con el vector humano. Por otro lado, pero en la misma línea, expone la paradoja del no retorno al que está destinada inevitablemente la sociedad, lo que hace pensar en la dirección del enfoque conceptual de la sostenibilidad en la actualidad.
El texto que se adjunta a continuación es la traducción completa de la conferencia que ofreció Isaac Asimov en el año 1974, “El Futuro de la Humanidad” y que pone a disposición “B.Torre”.
El Futuro de la Humanidad 
Una Conferencia de
Isaac Asimov

Tema: El Futuro de la Humanidad

Lugar: Colegio de Ingeniería de Newark
Fecha: 8 de Noviembre de 1974
El siguiente documento es una transcripción de una conferencia dictada por el Dr. Isaac Asimov. Proviene de una cinta de audio que he tenido en mi colección desde el 6º. grado. No se puede conseguir en otra parte, y por favor, no me soliciten copias de ella. Es un regalo al grupo como tributo a un hombre que cambió mi manera de pensar, cuando más lo necesitaba.
He realizado correcciones de las palabras mal ubicadas, eliminado tartamudeos, etc.. Estas ediciones no han afectado de ninguna manera el contenido de la presentación. Después de escuchar. Después de escucharla por tantos años, he llegado a entenderla completamente.
Mientras lo leen, tengan en cuenta, por favor. que el Buen Doctor improvisaba muchas de sus conferencias. Generalmente, cuando se le solicitaba que hablara en una función específica, preguntaba cuál era el tema deseado, y raramente (si es que lo hacía) preparaba algo para el caso. La mayor parte de lo que leerán aquí es inglés conversacional, y quizás sobre el papel no luzca muy elegante. 
Lo que aquí verán, si bien es intemporal, fue un producto de su época. El año 1973 vio el final de un gran optimismo que transcurrió en los sesenta, y el embargo petrolero fue el primer inconveniente real experimentado por los jóvenes emprendedores de EE.UU. a una escala nacional. Muchas familias de clase media requerían ahora de dos asalariados, y el costo de la vida estaba en alza.
Veintidós años han pasado desde que el Buen Doctor presentó esto, y aún así su contenido muestra una verdad universal. Aún si esto es lo único que Ud. lea alguna vez de lo producido por el fallecido Dr. Asimov, obtendrá una buena idea del nivel de su sabiduría. Sinceramente dudo que alguna vez este mundo llegue a ver otra vez a otro individuo que siquiera se aproxime a sus habilidades.
Por favor, tenga en cuenta que este material NO está protegido por derechos de autor, y que lo estoy poniendo a disposición del dominio público.
B. Torre
8 de Junio de 1995
 

 

 
PRESENTACIÓN (persona no identificada):
Tengo ahora el gran placer de presentarles a un hombre que es probablemente el más prolífico escritor de ciencia-ficción del mundo actual. Y también es un hombre muy culto… y no les hablaré más, ya que es mucho más inteligente que yo. Simplemente, ahora voy a… bien, esto no es mucho decir, pero… Lo traeré aquí ahora mismo. Ehhh… podrían por favor darle su bienvenida al Dr. Isaac Asimov.
(aplausos)

 

 
Palabras del Dr. Asimov:
 
“Gracias, gracias. Tuve… ¿pueden Uds. escucharme, o tengo que inclinarme sobre esta cosa?”
(no hay respuestas)
“¿Pueden oírme cuando hablo así? ¿Alguien puede?”
(algunos del grupo responden que pueden entenderlo)
“Bien. He tenido unos momentos muy excitantes en mi camino a Newark.”
(algunas risas del grupo)
“Porque, verán, mi correspondencia sale y llega a mi oficina. Que no es el lugar donde vivo. Y cuando se me dijo que se me iría a buscar, escribí cuidadosamente una carta muy clara explicando exactamente donde vivía. Lo que hizo inevitable que enviaran gente a mi oficina.”
(risas ligeras)
“Mientras permanecía parado allí en la calle, esperando al coche, escuchando como pasaban los minutos, pensando en que tenía que estar aquí a las ocho en punto…me empecé a desesperar. Llamé a mi esposa y le dije: “¿llamarías a mi oficina y preguntarías si hay algunos tontos allí buscándome?”
(risas del grupo)
“Así lo hizo, y luego me llamó y me dijo que sí estaban allí, así que les había dicho que vinieran adonde yo estaba. Y yo le dije: -¿Por qué hiciste eso? Están a cuatro cuadras de aquí. ¡Nunca lo lograrán!.”
(risas)
“Casi no lo lograron.”
(risas)
“Tuve que esperar otros diez minutos.”
(risas ligeras)
“Pero al final pude llegar con cinco minutos de antelación. Así que golpeamos a una puerta.”
(risas)
“Abrió un guardia de seguridad y dijo: -No pueden entrar.-”.
(risas fuertes)
“Y los dos jóvenes que estaban conmigo, que lucían como estudiantes de colegio… personas bastante sosas…
(risas)
“…uno de ellos dijo: -Bien, eso está bien para nosotros…pero éste es el conferencista.- Y el guardia me miró y dijo: -¿Éste es el conferencista?- Ellos dijeron que sí. –Pues el caso es que sé que el conferencista ya está arriba.-“
(risas fuertes)
“Así que entramos por otra puerta en la que no había ningún guardia”.
(risas)
“Y aquí estoy. Ahora, este otro conferencista no les va a decir ni una palabra, pero les apuesto a que es el que recoge el dinero de las entradas.
(risas)
“Ahhh… pero de cualquier forma, ahora comprenderán por qué odio viajar. Mi discusión sobre el futuro de la humanidad se aplica muy, muy bien con lo que me ha pasado a mí, como verán muy pronto. Permítanme explicarlo.
Una vez, cuando todavía no tenía diecinueve años, escribí una historia llamada “Tendencias” (N.T.: en inglés: “Trends”). Fue la primera historia que le vendí a John Campbell para la vieja “Astounding Science Fiction”. Apareció en el número de Julio de 1939.
Trataba sobre el primer viaje de ida y vuelta alrededor de la luna. La había ubicado en los ’70. El primer intento, que fracasó, tendría lugar en 1973. El segundo, que sería un éxito, sucedería en 1978. El viaje real ocurrió en 1968, así que fui muy conservador, por diez años. Además, mi viaje era todo lo que sucedía, mientras que en la vida real el vuelo alrededor de la luna fue precedido por toda clase de vuelos orbitales y sub-orbitales, y acoplamientos, y correcciones de mitad de curso, y satélites de comunicaciones, y satélites de navegación… toda clase de cosas bajo el sol.
Así que puede ver cuanto me equivoqué. De hecho, me equivoqué mucho más que en eso, ya que cuando escribí mi historia en 1939…, en 1938, fue publicada en 1939… Cuando escribí esa historia, tenía ideas muy definidas acerca de cómo sería el viaje espacial.
En primer lugar, hice que mi inventor construyera su nave espacial en su patio trasero.”
(risas)
“En segundo lugar, adopté la actitud de que cualquiera que fuera lo suficientemente bueno como para construir una espacionave, era lo suficientemente bueno como para tripularlo.”
(risas ligeras)
“Quiero decir, el inventor era el astronauta; un gran ahorro de tiempo y trabajo.”
(risas ligeras)
“Más, aún. No me molesté en establecer ningún banco de computadores en ninguna parte… especialmente no en Texas. Porque hasta este día, para ser perfectamente honesto con Uds., y eso es lo que quisiera ser: perfectamente honesto. Para ser perfectamente honesto con Uds., no veo realmente qué tenga de bueno el llegar a la luna con las computadoras y las correcciones de mitad de curso. Sé que Uds. son un montón de ingenieros, y que saben mejor de estas cosas que yo, pero les pregunto… ¿una vez que se ha llegado más allá de la atmósfera, se ve o no se ve la luna?.”
(risas, y luego aplausos)
“Y si ves la luna, timoneas hacia ella, ¿no es así?.”
(risas fuertes)
“De hecho, la única cosa que me molestaba)… la única cosa que me molestaba en esa historia era de dónde lanzaría la astronave. Había vivido en Brooklyn toda mi vida, y observando a mi alrededor por todo Brooklyn podía ver que no había ningún lugar desde donde se pudiera lanzar una astronave en forma segura…
(risas)
“…sin provocar la ira de la ciudadanía.
Así que pensé que sería mejor hacerla despegar en algún lugar fuera de Brooklyn. Y eso me metió rápidamente en problemas, ya que no estaba seguro, ciertamente, de que existiera algún lugar fuera de Brooklyn.
(risas)
Quiero decir, había oído rumores a tal efecto, pero soy un tipo muy difícil de engañar. Me gusta la evidencia definitiva. Pero comprendí que tenía que hacer algo, así que lancé la nave… la astronave… desde los más lejanos límites del mundo conocido. De hecho, desde Jersey City.
(risas muy entusiastas)
No estoy jugando. Eso fue lo que hice. Y aún así vendí esa historia.
(risas)
No solamente vendí esta historia, sino que ha sido re-impresa cinco veces. La última, en 1973. Para entonces ya sospechaba que la mayoría de la gente tenía una buena idea de que los detalles de mi historia estaban equivocados.
(risas)
Bien, ¿porqué creen Uds. que pasó esto?. Se los diré. La historia no fue publicada por ninguno de sus detalles de ingeniería… si me perdonan la expresión. Fue publicada porque tenía en ella algo que el editor nunca había visto antes. Yo había postulado una resistencia a los viajes espaciales. Había una organización de gente en la Tierra a quienes molestaba todo lo que fuera intentar viajar al espacio. Pensaban que la gente debía permanecer en la Tierra y dedicarse a sus propios asuntos. Y esto nunca había sido propuesto nunca. ¡Nunca!
Hasta ese momento, la única manera en la que se trataba al viaje espacial era, ya haciendo que el héroe fuera a Deneb o algún lugar por el estilo, y luchara allí contra los hombres ostra…
(risas)
… y se casara con la hermosa princesa que ponía huevos…
(risas)
…sin ninguna referencia hacia la Tierra o a sus habitantes, o por otro lado, la otra forma de manejarse con los viajes espaciales era que el héroe descendiera en la Luna, o en otro lugar parecido, y luego volviera y recibiera un desfile con serpentinas y con todo el mundo muy complacido por su heroica acción.
Nunca se le había ocurrido a nadie que podría existir resistencia a toda esa noción; que la gente pudiera pensar de que era una mala idea y un desperdicio de dinero.
Luego de que escribí esta idea, nadie tomó esta idea nuevamente. No creo que haya aparecido nunca otro cuento donde hubiera un atisbo de oposición al vuelo espacial. Quiero decir, en principio, hasta que esa oposición si apareció.
Así que están autorizados a preguntar como es posible que un chico de dieciocho años, muy poco sofisticado y bastante ingenuo que honesta y literalmente dudaba que existiera otro lugar fuera de Brooklyn…¿cómo es posible que pudiera ver claramente algo que mentes mayores y más sesudas no habían podido ver?.
Y va contra mis intereses tener que explicarles esto, porque preferiría que pensasen que yo era muy listo, y que tenía algún tipo de acceso a la sabiduría del universo. Quiero decir, es muy agradable ser capaz de impresionarlos con todo esto. Pero en su lugar tendré que decirles la verdad, y verán que desagradablemente simple era todo el asunto.
Yo asistía a la Universidad de Columbia por ese tiempo, y no necesito decirle a ninguno que las matrículas eran bastante espantosas). Es decir, según lo recuerdo, era de aproximadamente trescientos sesenta y cinco dólares por semestre.
(risas)
Y no podía permitírmelas. Así que busqué todo tipo de cosas para hacer a los efectos de apañármelas con las cuotas. Y una de las cosas que hice fue unirme a la NYA (National Youth Administration: Administración Nacional de la Juventud), que era una especie de alivio para los estudiantes que lo merecieran. Les otorgaban pequeñas sinecuras, y les pagaban la magnífica suma de quince dólares al mes. Y esto ayudaba a apañárselas con las matrículas.
Y el trabajo que yo tenía que hacer era servir como una especie de secretario de un sociólogo que estaba preparando un libro llamado “La Resistencia Social al Cambio Tecnológico”. Y lo que se suponía que yo tenía que hacer era lo siguiente: tenía que ir a la biblioteca con una lista de referencias, y solicitar los libros. Ir a las páginas en que iba a encontrar la referencia, copiarlas a mano… ya que eran los días antes de Xerox… afortunadamente también, ya que de otra forma me hubiera muerto de hambre… copiarlas a mano, llevármelas a casa, y mecanografiarlas. Ahora bien, me resultaba imposible copiarlas sin leerlas.
(risas suaves)
Como resultado, leía quizás el noventa por ciento del libro. Porque deben ustedes entender cómo se escriben los libros eruditos, en el caso de que alguna vez quieran escribir un libro erudito. Lo primero que tienen que hacer es conseguirse un millar de referencias, elegidas al azar…
(risas)
… (se las coloca en el libro, de forma de tenerlas al alcance de la mano…
(risas)
… y colocar dos o tres líneas propias entre ellas para que sirvan de cemento…
(risas)
… y ya se tiene todo terminado.
Bien. Cuando leí todas estas referencias descubrí, para mi asombro, que a lo largo de toda la historia ha habido resistencia… y amarga, exagerada, puntillosa resistencia… a cualquier cambio tecnológico que haya tenido lugar sobre la tierra. Usualmente, la resistencia viene de aquellos grupos que enfrentan una pérdida de influencia, status, dinero… como resultado del cambio. Aunque nunca lo declaran como la razón de su resistencia. Es siempre el bien de la humanidad lo que albergan sus corazones.
Por ejemplo, cuando las diligencias llegaron a Inglaterra, los propietarios de los canales objetaron. No porque ellos perderían dinero, aunque lo perdieran, sino porque temían por la humanidad. Ya que las diligencias corrían a unos veinticinco kilómetros por hora, el aire que golpearía a los pasajeros, según el Teorema de Bernoulli, absorbería todo el aire de sus pulmones.
(risas)
Por supuesto, cuando cuento esta historia a una audiencia no-ingenieril, no puedo mencionar el Teorema de Bernoulli, que es lo que le da el verdadero sabor.
(risas)
Naturalmente, la gente de las diligencias se rió de todo esto, y lo único que tuvo que hacer fue hacer correr una diligencia a veinticinco kilómetros por hora con gente adentro, y mostrar que no habían sufrido ningún daño. Pero memorizaron el argumento… para cuando los ferrocarriles entraron en escena.
(risas)
Bien, entonces. Al leer esto, y fue por un período de meses… lo leí, lo leí.. y me dije a mí mismo: “Hey, sabes, puedes hacer un silogismo con esto”… porque yo había tomado cursos de artes liberales y de humanismo, y me habían enseñado sobre los silogismos.
No sé si ustedes muchachos saben algo sobre silogismos. Es… la unidad del silogismo es el Aristóteles.
(risas)
Veamos, eso significa… para ponerlo en términos ingenieriles: Un aristóteles por segundo es un silogismo rápido.
(risas)
La cosa es así. Premisa mayor: todos los cambios tecnológicos encuentran resistencia. Premisa menor: El viaje espacial representa un cambio tecnológico. Conclusión… (pausa)
(risas)
¡Esta es la difícil!
(risas)
Habrá resistencia al viaje espacial.
Y me dije: “¡Gee!”. Y escribí la historia y la vendí. Mi primer cuento, fue a Astounding, y ellos lo publicaron. Y aquí estoy, un genio por haberlo previsto.
Pero entonces, la pregunta es, si es tan simple que se puede entender como un chico tonto de dieciocho años pudo pensarlo… Entonces surge la pregunta: ¿cómo es que nadie más pudo verlo?. Y eso lleva a la conclusión a la que ustedes también habrán llegado a causa de mis aventuras para llegar a Newark. Y la conclusión es: la gente es estúpida.
(risas y aplausos)
No estaríamos en los líos en los cuales nos encontramos si no fuera así. Porque, créanmelo, estamos en un lío. Ahora bien, no es muy difícil ver que estamos en un lío, o aún haber visto desde hace años que estábamos en un lío.
Permítanme contarles sobre una historia que leí allá por 1933. Hay un caballero aquí que tiene una copia de “Antes de la Edad Dorada” en la que cuento esta historia. Espero que el caballero no escuche. En 1933, leí un cuento llamado “El Hombre que Despertó” de Lawrence Manning. En él, el héroe quiere ver como será el mundo del futuro, y no era la clase de cuento de ciencia-ficción donde hay una máquina del tiempo, así que tuvo que hacer otra cosa. Lo que hizo fue inventar una poción que, cuando la bebió, lo puso a dormir por cinco mil años, y luego se despertó un poco ronco, pero muy bien por lo demás.
Ahora bien, cuando yo era joven (tenía solamente trece años en esa época), la leí y me pareció perfectamente buena. Pero ahora, ven, en estos días aplico principios ingenieriles para cosas como ésta, y me digo: “Vaya, una poción que te pone a dormir por cinco mil años y luego te permite despertar sin daños. ¿Cómo se la prueba?”.
(risas)
Me imaginé como, está bien, hay una forma. Se le da una pequeña cantidad a un perro…
(risas)
… y se espera cinco mil años.
(risas)
De cualquier manera, se encontró en una cámara en que yacería sin ser molestado por cinco mil años. Vaya, la gran pirámide de Giza no fue suficiente para mantener a Keops sin ser molestado por quinientos años, mucho menos por cinco mil años, pero en fin… Nadie está buscando a este tipo.
(risas)
Y allí estuvo por cinco mil años, y luego se despertó ileso. Bien, más o menos algunos meses; quiero decir, no se puede ser muy exacto en algo como esto. Y de alguna manera el pensó que iba a salir y encontrar un mundo muy futurístico con toda clase de artefactos extremadamente super-modernos volando por el aire, y píldoras mágicas de alimentos y todo eso. Y en lugar de eso, ¿qué encontró?. Encontró un mundo muy restringido. Un mundo en el que todos vivían vidas… vidas no muy suntuosas. Se vestían con vestidos caseros y caminaban a todos lados, y se preocupaban mucho sobre cuál sería su próxima comida. Así que les preguntó: “¿Qué es todo esto?. Uds. muchachos están viviendo estas vidas tan restringidas). ¿Dónde está todo ese futurismo que esperaba?. Y le dijeron: “Bien, usted no entiende”. Le dijeron: “Estamos escasos de energía. Muy escasos de energía porque hace miles de años hubo una o dos generaciones de seres humanos que quemaron todo el carbón y el petróleo sobre la Tierra, y no nos dejaron nada”. Y nuestro héroe dijo: “Es extraño que ustedes digan eso. Sucede que vengo de la misma generación que hizo esto por ustedes”.
(risas)
Así que trataron de lincharlo, naturalmente.
(risas)
Y volvió a la cámara justo a tiempo, cerró la puerta, y tomó otro poco de poción para ver si algo nuevo sucedía cinco mil años en el futuro.
Ésa fue la primera de cinco historias, pero es la única que recuerdo porque, saben… siempre decían… solían decir cuando yo era niño que la ciencia-ficción era literatura escapista. Se reían de nosotros. Quiero decir, aquí tenemos a un montón de chicos malditos, con granos en sus caras, y con grandes gafas. Especialmente esas grandes gafas. Y también eran chicos de narices mocosas que eran demasiado listos para su propio bien. Siempre logrando altas notas en clase.
(risas)
Quiero decir, de todas las maneras posibles, no eran chicos decentes.
Y aquí teníamos a todo un mundo de chicos decentes preocupados con las cosas importantes de la vida, como los resultados del béisbol. Y comparando tarjetas, o cualquier otra maldita cosa que hicieran. Y haciéndose la rabona de la escuela. Cosas de verdad. Y aquí tenemos estos otros chicos leyendo ciencia-ficción para escaparse de la realidad. Para escaparse de este mundo. Literalmente, irse de él. Y cosas estúpidas como la Luna, y cohetes, problemas de población, y todo tipo de cosas por el estilo. Y, por ejemplo, la posibilidad de que el carbón y el petróleo desaparecieran.
Vaya, cuando leí eso, cuando tenía trece años, comencé a pensar. No pensaba en silogismos entonces, pero ahora me doy cuenta, mirando hacía atrás, que era lo mismo que un silogismo.
Premisa mayor: El volumen de la Tierra es finito. Premisa menor: El volumen total de carbón y petróleo sobre la Tierra es menor que el volumen total de la Tierra. Conclusión: El volumen de carbón y petróleo es finito.
Ustedes podrían pensar que esto era obvio. Ahora bien, hagamos de esa conclusión la Premisa mayor del siguiente silogismo:
Premisa mayor: El volumen de carbón y petróleo es finito. Premisa menor: Cada día quemamos algo. Conclusión: Eventualmente lo utilizaremos todo.
Bien. Llegué a esa conclusión en 1933. Así que pueden ver como la ciencia-ficción te ayuda a escapar. Te ayuda a escapar hacia la clase de problemas que te mantendrán preocupado por cuarenta años.
(risas)
¡Antes que el resto de todos ustedes, muchachos!
Bien, aquí estamos. Hemos pasado por un período de treinta años de máxima prosperidad de la humanidad, sumando todo. Lo hemos pasado bien desde la Segunda Guerra Mundial. Hemos… el mundo en general ha comido mejor, ha vivido mejor, tiene un nivel de vida más alto que nunca antes. Ahora bien, me podrán decir que durante todo este tiempo ha habido millones… cientos de millones de personas que han pasado hambre, con muy poco, y les diré: sí, eso ha sido malo. Mi punto es que antes que ahora, siempre ha sido más malo. Y no hemos realmente apreciado cuán temporario es todo esto.
Por ejemplo, tenemos amplios suministros de comida, y parte de la razón para esto es que hemos tenido un extremadamente buen clima por los últimos treinta años. De hecho, hay quienes dicen que estos últimos treinta años fueron el mejor período de treinta años de clima que hemos tenido en los últimos mil años. Ahora, podrán ustedes recordar períodos fríos, e inundaciones, y sequías, y todo el resto de esas cosas. Pero ha habido menos de lo usual de ellos en el mundo. Además, justo mientras teníamos este buen clima, hemos estado también aplicando energía en una proporción mucho mayor que nunca antes en la maquinaria granjera, en la maquinaria de irrigación. Adicionalmente, hemos estado utilizando insecticidas y pesticidas de varias clases, para eliminar de alguna manera a esas pequeñas bestias y esas malezas que piensan que van a conseguir parte de nuestra comida. Y además hemos desarrollado también nuevas clases de granos, en la llamada “revolución verde”, que crean un montón de proteína muy rápidamente. Y con todas estas cosas juntas, nuestra provisión de comida ha estado aumentando.
Pero veamos lo que sucede.
Precisamente lo que hace posible que usemos más y más energía es nuestro mundo industrial tecnologizado. Y otra cosa que produce nuestra industria es polvo. Ahora, el aire es más polvoriento que nunca antes en la historia de la humanidad, con quizás excepciones muy temporales posteriores a alguna gran erupción volcánica.
Esto significa que el albedo de la Tierra, el porcentaje de luz solar que refleja hacia el espacio antes de que llegue al suelo, ha venido aumentando ligeramente porque el aire con polvo refleja más luz que el limpio. Y… bueno, no mucho más, pero eso es suficiente. Ha estado haciendo descender la temperatura de la Tierra desde 1940. Ha estado bajando continuamente. Tampoco mucho. Probablemente no se han dado cuenta de que los veranos son fríos, o que los inviernos son extraordinariamente helados. No lo son. La caída de la temperatura puede ser de un grado. Pero es suficiente como para acortar la estación de crecimiento en los climas más norteños. Hace que el tiempo sea un poquita peor. Envía las tormentas más al sur, así que el desierto del Sahara se arrastra en dirección sur, de modo que las lluvias del monzón de la India se retrasan un poco. Lo suficiente como para que las cosechas no sean tan buenas como solían serlo, y las reservas de comida de la Tierra descienden a su nivel más bajo en la historia reciente.
Y justo mientras esto está sucediendo… y continuará sucediendo porque el aire no se hará más limpio a menos que detengamos nuestra actividad industrial… Y si detenemos nuestra actividad industrial, será porque habremos sufrido algún desastre total.
Así, el tiempo no se pondrá mejor. El aire seguirá tendiendo polvo, y continuará descendiendo un poco la temperatura. Al mismo tiempo, se está haciendo difícil conseguir energía. La energía es mucho más cara que lo que solía ser; el precio del petróleo está subiendo. Y eso significa que el fertilizante también es más caro que antes. Y sucede que la revolución verde depende de cepas de granos que requieren… sí, hacen lo que se supone que deben hacer… pero requieren un montón de irrigación; un montón de agua, y un montón de fertilizante. Y el fertilizante no está ahí. Y la maquinaria de irrigación es difícil de utilizar ahora con el petróleo caro. Y, por supuesto, los pesticidas se producen en fábricas químicas de alta energía; sus precios aumentan. Todo se está combinando para reducir la provisión de comida. Y para poner las cosas de tal manera que, en los años venideros, podremos tener problemas para mantener el nivel actual de comida, y mucho más para aumentarlo.
Por supuesto, ustedes pueden decir: “¡Al diablo!. La humanidad se las arregló hace más de treinta años, antes de que llegara el  período de buen tiempo, cuando había sequías en el medio oeste, y tormentas de polvo, y cuando había comparativamente mucho menos maquinaria agrícola en uso, e irrigación, y no había revolución verde, y no se usaban los pesticidas… excepto el Verde Parías y otras cosas como el estilo. Y no nos preocupábamos tampoco sobre todas esas cosas de mejorar nuestra provisión de alimentos, así que volveremos a esos tiempos entonces, y viviremos una vida simple”.
Siempre hay gente que piensa que lo único que tenemos que hacer, después de que todo sea abandonado, toda esta tonta tecnología de la que nosotros mismos nos hemos hecho esclavos, es volver al tiempo de nuestros ancestros y vivir cercanos a la tierra con todas las cosas buenas de la naturaleza. Eso estaría bien, si lo pudiéramos hacer. Si pudiéramos retroceder a la forma de vida de antes de la Segunda Guerra Mundial. El problema es que en estos últimos treinta años se han agregado mil quinientos millones de personas a la población de la Tierra. Y los hemos estado alimentando principalmente por todas esas cosas que hemos tenido en estos treinta años, el buen clima, los fertilizantes, los pesticidas y la irrigación, y la revolución verde, y todo eso. Si abandonamos esas cosas, también deberemos abandonar a mil quinientos millones de personas, y habrá muy pocos voluntarios para esa tarea.
¡Vamos!. Esto es así en general. Estamos en una situación en la cual no podemos retroceder. No podemos abandonar la tecnología. No podemos decir: “¡Al diablo!. ¡Volveremos al viejo fuego del hogar con su leña!. ¡No necesitamos esta maldita calefacción central!”. Es que hay dos cosas sobre ese viejo hogar con la vieja leña natural. En primer lugar, es un muy mal sistema para calentar la casa, que es la razón por la cual todo el mundo cambió primero para la caldera de carbón, y luego para la caldera de petróleo. No lo hicieron porque odiaran a la naturaleza. No lo hicieron para darle la espalda a cosas que eran lindas, y porque simplemente desearan sucias cosas modernas, no.
¡El fuego de leña no da resultado!. ¡Eso es lo que pasa!
Y por otro lado, si todos decidiéramos usar el fuego de leña, como lo hacían nuestros ancestros pioneros, sería mejor que recordáramos que había, quizás, tres millones de esos ancestros pioneros, y ahora hay doscientos millones de nosotros. Y no hay suficiente madera. Y el precio aumentará instantáneamente. Y habrá un mercado negro. Y los bosques serán destruidos. Y lo mismo sucederá si se sustituye la luz eléctrica por velas. Hay algo muy romántico en eso de estudiar a la luz de las velas, a menos que se lo intente.
(risas)
Bien, entonces, ¿qué es lo que haremos en el futuro?. La población sigue creciendo. En estos momentos, la población está en el punto más alto de toda la historia del mundo; está justo debajo de los cuatro mil millones. Y el incremento, la proporción del aumento, es la más alta de toda la historia: dos por ciento al año. Nunca estuvo siquiera cerca de ese nivel. En este preciso momento, la población está aumentando en doscientas mil bocas hambrientas cada día. Para el año 2000, si no ocurre ninguna catástrofe, la población de la Tierra será de siete mil millones. Nadie piensa que la provisión de alimentos casi se doblará para el año 2000. Es probable que la producción de alimentos no aumentará mucho, en realidad. Habrá terroríficas cantidades de afectados por el hambre. ¿Qué podemos hacer al respecto?.
Bien, a todo lo largo de la historia de la Tierra, ha habido períodos cuando una especie dada ha disparado, por una u otra razón, sus números. Se han encontrado con una sorprendentemente buena provisión de comida, el clima ha resultado precisamente correcto, de alguna manera no ha habido depredadores… algo ha sucedido, y los números crecieron. Pero siempre han vuelto a disminuir, y siempre de la misma forma: por un aumento de los índices de mortalidad. Los enormes números de la especie han sufrido hambrunas cuando la comida volvió a escasear. Cayeron víctimas de alguna enfermedad, cuando como resultado de estar sometidos a bajas raciones se debilitaron. Se convirtieron en buenos blancos para los depredadores. Siempre volvieron a disminuir. Y lo mismo sucederá con la humanidad, no debemos preocuparnos al respecto. La tasa de mortalidad subirá, y moriremos por violencia, por enfermedad, por hambre.
La única cosa es, ¿es necesario que nuestros números resulten controlados de la misma forma que ha sucedido con todas las otras especies?. Tenemos algo que otros no tienen; tenemos cerebros. Podemos prever. Podemos planificar. Podemos ver soluciones que sean humanas. Y existe una solución que es humana, y es la de hacer descender la tasa de nacimientos.
Ninguna especie en la historia de la Tierra ha hecho descender voluntariamente su tasa de nacimientos para controlar su población, porque no sabían qué era la tasa de nacimientos, cómo controlarla, ni que había un problema de población. Somos la única especie en la historia de la Tierra.
No es necesario decidir si detener o no el incremento de población. No hay necesidad de decidir si la población disminuirá o no. ¡Disminuirá, disminuirá!.
Lo único que puede decidir la humanidad es si dejar que suceda con el viejo e inhumano método que la naturaleza ha utilizado siempre, o inventar un nuevo método humano propio. Es la única elección que enfrentamos, si disminuir la población catastróficamente por un aumento de la tasa de mortalidad, o hacerla descender humanamente por medio del control de la natalidad. Y todos tenemos que hacer la elección. Y sospecho que no haremos la elección correcta, lo que es la tragedia de la humanidad ahora mismo.
Pero supongamos que lo hacemos. Supongamos que hemos ingresado en el siglo XXI, y que hemos sobrevivido. Entonces, la pregunta será: ¿En qué clase de mundo habremos sobrevivido?. ¿Cómo será el mundo del siglo XXI?. Si sobrevivimos, si existe una civilización, si hay una tecnología.
Bien, en primer lugar será un mundo con una baja tasa de natalidad. Deberá serlo; esas son las condiciones de la supervivencia. Será un mundo con una muy baja tasa de natalidad, porque la población será demasiado alta a comienzos del siglo XXI y puede que tome un siglo el hacer descender la población a un número razonable.
Así que, a lo largo del siglo, la tasa de nacimientos deberá ser menor que la tasa de mortalidad; y la tasa de mortalidad, confiemos, será baja. Así que los bebés serán comparativamente raros, las madres nunca serán mucho múltiples madres. Imagino que será la clase de mundo en el que se esperará que cada mujer tenga no más de dos hijos. Si tiene solamente uno, bien. Y si no los tiene, excelente.
Por supuesto, cuando la gente piensa en esto, instantáneamente piensan en el suicidio racial. “¡Oh, mi dios. Vamos a desaparecer todos!”. Seremos miles de millones de personas sobre la Tierra, más de los que nunca ha habido antes de este siglo. Y a través de toda la historia anterior, hemos tenido que bajar las poblaciones. ¡Nadie se preocupó de que desapareciéramos de la Tierra!. Y además, si se mira como si fuéramos a desvanecernos de la faz de la Tierra, todo lo que deba suceder es que el mundo continúe así, haciendo bebés. Y se sorprenderán de cuán rápido podemos lograrlo.
(risas)
¿Saben ustedes cual fue, de todos los desastres de la historia, el único desastre que sepamos que realmente disminuyó la población mundial?. La Peste Negra hacia los años 1300. Quizás mató un tercio de toda la humanidad. Hizo descender la población, y llevó un siglo recuperarla.
Esos fueron los días en que las tasas de mortalidad eran muy altas; por supuesto, tomó todo un siglo la recuperación. En estos días, nos las podríamos arreglar con quizás veinte años.
Y desde entonces, con todos los desastres que han ocurrido: la Guerra Mundial I, la Guerra Mundial II, la pandemia de influenza de 1918, ni siquiera han molestado en el incremento de la población. Así que tenemos grandes poderes de reproducción, como los conejos. No necesitamos preocuparnos si dejamos que la población decaiga. Dios, sería muy fácil revertir la situación, si tuviéramos que hacerlo.
Pero hay otras cosas para recordar. ¿Si tenemos una muy baja tasa de nacimientos, entonces qué haremos con las mujeres?.
A través de la historia, el propósito y función de las mujeres ha sido tener montones de hijos. Ahora bien, ninguna mujer cuerda, si se aproxima fríamente a esta cuestión, querrá montones de hijos; representan un montón de problemas, y son peligrosos para la salud…
(risas moderadas)
¡En serio!. Cuando la teoría de los gérmenes llegó finalmente, y la gente aprendió a arreglar las cosas como para que las mujeres pudieran tener hijos con razonable seguridad, el mundo descubrió para su sorpresa que las mujeres tenían una expectativa de vida mayor que la de los hombres. esto nunca había sido entendido antes, porque a través de la historia las mujeres habían, en promedio, vivido menos y menos años que los hombres. Con todos los peligros que los hombres enfrentaban, el duro trabajo de los campos, los accidentes de caza, los asesinatos de la guerra, y todo el resto, las mujeres morían más rápidamente por una razón, una única razón: por dar a luz. Cada mujer tenía un hijo tras otros hasta que uno de ellos la mataba. Usualmente, no tomaba mucho tiempo.
Bien, entonces. ¿Porqué las mujeres se comportan así?. Porque se les enseña cuidadosamente que ser esposa y madre es la cosa más gloriosa del mundo, la única cosa para la que están perfectamente capacitadas, la  más noble actividad que pueden posiblemente tener, y… y esto se les repite hasta que lo creen. Y si no lo creen, hay un montón de problemas creados para ellas.
Bien, no entraré en el asunto. Sospecho que ustedes las mujeres ya saben todo esto, y que ustedes hombres preferirían no escuchar.
(risas)
Pero noten la diferencia. ¡Una vez que no se quiere que las mujeres tengan hijos, habrá que darles algo más para hacer!. Es absolutamente imposible decirle a una mujer que no puede tener hijos, y al mismo tiempo que no puede hacer nada más, excepto quizás lavar ocasionalmente algún plato.
(risas suaves de las mujeres del grupo)
Porque si le dices a una mujer algo por el estilo, se las arreglará para de alguna manera tener un bebé.
(risas suaves crecientes en el grupo)
¡Creo que conozco la manera, yo también!.
(risas más fuertes)
Bien, entonces. En el mundo del siglo XXI, a los efectos de mantener baja la tasa de natalidad, deberemos darles a las mujeres cosas interesantes para hacer y que las mantengan satisfactoriamente lejos de las salas de parto.
Y las cosas interesantes en las que puedo pensar para darles a las mujeres, son esencialmente las mismas cosas interesantes que tenemos los hombres para hacer. Quiero decir que deberemos permitir a las mujeres participar en el gobierno, en la ciencia, en la industria… en cualquier cosa que haya que hacer en el siglo XXI. Y eso significa que lo que tendremos que pretender… cuando digo “nosotros”, quiero decir los hombres… deberemos pretender que las mujeres son gente.
(risas)
Y saben, pretender es una buena cosa, porque si pretendes por el tiempo suficiente, olvidarás que estás pretendiendo y comenzarás a creerlo.
(risas)
Para hacerlo corto, el siglo XXI, si sobrevivimos, será una especie de mundo femenino liberal. Y de hecho, será una especie de mundo liberal para todos porque, como saben, el sexismo es malo para ambos lados. Si las mujeres tienen algún papel que representar continuamente, les guste o no, los hombres también tendrán un papel que deberán representar constantemente, les guste o no. Y si hacemos que las mujeres puedan hacer cosas con las que se acomoden mejor, podremos hacer que los hombres también puedan hacer lo que mejor les plazca. Y tendremos un mundo de gente. Y sólo incidentalmente serán de sexos opuestos en todos los aspectos de sus vidas.
Y entonces, tendremos otra cosa que encontrarán en un mundo tal: deberán encontrar una ceguera a la edad, además de una ceguera al sexo.
Tienen que entender que a través de la historia, la humanidad ha vivido en un mundo de juventud. Ya saben, hablamos sobre la fijación en la juventud de nuestra cultura. No puede haber otra cosa. A través de toda la historia, la expectativa de vida ha estado entre los veinticinco y los treinta y cinco, dependiendo del tiempo y del lugar. Muy poca gente ha vivido hasta la edad mediana o más. Muy pocos. Hemos tenido un mundo de jóvenes, y aún ahora lo tenemos en esos lugares donde la tasa de nacimientos es más alta… considerablemente más alta… que la tasa de mortalidad. Existen lugares donde la mitad de la gente tiene menos de quince años.
¡Entonces, naturalmente, cuando la mayoría de la gente es joven, te concentras en los jóvenes!. Cuando hay muy poca gente vieja, no te preocupas mucho por ellos. Son manejables en su pequeño número. Los viejos eran repositorios de tradición, en los tiempos anteriores a los registros escritos… mucho antes de los registros electrónicos y de las computadoras… la única gente que recordaba cómo solían ser las cosas… hace cuarenta años… ¡eran hombres viejos con barbas grises!. ¡Así que los respetabas!. ¡Representaban la sabiduría!. Y les permitían dirigir al estado y a la iglesia. La palabra “sacerdote” viene de la palabras griega por “viejo”, y la palabra “senador” viene del latín “viejo”… como también pueden ver por su relación con la palabra senna (juego de palabras intraducibles, con la palabra senos en inglés),
(risas entusiastas)
Y, por supuesto, las mujeres viejas eran temidas. Había menos viejas que viejos, porque la única manera en que una mujer podía llegar a vieja era o no teniendo hijos, o siendo muy afortunada. Usualmente, lo primero. Y las viejas, de alguna manera, sufrían mucho más que los hombres viejos, porque carecían de ese magnífico signo de edad: la barba.
(risas)
¡Piensen en ello!. Un hombre viejo con una larga barba gris que cubría completamente su rostro, es casi como observar alguna clase de matorral.
(risas fuertes)
Una mujer, sin embargo, tenía un rostro desnudo, así que podías ver sus arrugas. Algo que la gente común rara vez veía porque difícilmente había gente tan vieja como para tener arrugas. No solamente eso, la gente perdía generalmente sus dientes para la época en que llegaban a los cuarenta años porque no había algo como la odontología. Así, las viejas tenían encías que se juntaban, y eso hacía que el mentón y la nariz se acercaran, lo que parecía divertido. De hecho, si prestan atención a la caricatura de “la bruja” tal como la vemos en Halloween… es simplemente una vieja mujer sin dientes, y con un rostro con arrugas. Y creo que muchos de los miedos que representaban las brujas en realidad representaban los miedos a la extraña apariencia de las mujeres viejas… lo que por supuesto no sucede ahora porque las viejas lucen jóvenes.
¿Pero qué haces en una sociedad en donde el número de personas viejas aumenta?. Tienes un montón de gente vieja justo cuando no las necesitas más. No las necesitamos más como repositorios de la tradición. Tenemos todo guardado en escritos, en documentos. Y tenemos más y más gente vieja todo el tiempo. La expectativa de vida es ahora de setenta años en los EE.UU.; ¡la gente nunca muere, por dios!. Quiero decir, esa es una de las razones por la que hay un salto generacional; toda la gente vieja se aferra a su trabajo hasta que lo retiran a la fuerza. Y deben ser retirados a la fuerza. Y no puedes pensar en otra cosa para hacer con ellos que darles un reloj, una palmada en la espalda, y un boleto para un banco del parque.
Ahora, en el mundo del siglo XXI, las cosas se pondrán peor y peor. Habrá pocos jóvenes, y habrá una expectativa de vida más extendida quizás, así que la gente vieja será más y más molesta. ¿Qué haremos con ellos?.
Sabemos lo que pensamos sobre los viejos. Son una especie de rémoras. Son una especie de cabezas muertas. No tienen pensamientos brillantes como los jóvenes. No son creativos. No son ingeniosos. No son arriesgados. Es como si se pegaran al fango. Conservadores. Tontos. Quiero decir, no están en la cosa.
(risas muy suaves)
Bien, si deberemos tener más gente vieja, y evitamos morir por superpoblación, ¡moriremos de viejos!. Y no moriremos con un ¡bang!, vamos a morir con un susurro.
Bien, saben. Puede que no suceda así. Permítanme notar que nuestra cultura centrada en la juventud está, particularmente, centrada en un punto importante: la educación. Por años, y por siglos, y por milenios, se ha asumido siempre que la educación es la prerrogativa de los muy jóvenes. Que existe algo así como el finalizar la educación de uno.
De hecho, los jovencitos no son estúpidos. Los jovencitos van a la escuela, y ven que los viejos no van. Ahora bien, ir a la escuela es una carga. Y cada chico se da cuenta de que, cuando crezca, una de las recompensas de crecer, de lograrlo, será… no tener que ir a la escuela.
¡La escuela es el precio por ser joven e indefenso!. No tener que ir a la escuela es la recompensa de ser adulto, y fuerte, y poderoso. Se asocia la escuela con debilidad y niñez. Se asocia la no-escuela con fuerza y adultez. Cada niño sabe que será recompensado por alcanzar la edad de dieciséis, o cualquiera sea la edad en que se le permita salirse, será recompensado no teniendo que ir nuevamente a la escuela, no tener que abrir nuevamente ningún libro, nunca tener que aprender otro dato, nunca tener que pensar un nuevo pensamiento. Le enseñamos a los niños que crecer es tener la posibilidad de ser estúpidos por el resto de sus vidas.
(risas)
Bien. Tomemos a una persona que ha dejado la escuela a los dieciséis años. Se le ha enseñado que nunca tendrá que pensar nuevamente. Y vive por otros treinta años con lo poco que pueda recordar de lo que se le haya enseñado en la escuela treinta años antes, y nada más. Y entonces decimos: “Bien, he aquí a alguien sin pensamientos nuevos. He aquí a alguien sin ideas creativas. He aquí a alguien con una cabeza muerta.” Y ésta es la manera en que se comportan los viejos.
Ésta es la forma en que hacemos que sea la gente vieja. Y luego utilizamos como una excusa para hacer lo que hacemos que sea esa gente el hecho de que pensamos que es así como son. Eso se llama argüir en círculos. No podremos hacerlo más. En el siglo XXI tendremos que pensar en la educación no como una tarea a ser completada, sino como un proceso a ser continuado.
La única cosa que realmente separa a la especie humana de todas las otras especies de plantas o animales, es que podemos aprender con mayor facilidad que cualquier otra especie. Ahora bien, sea lo que sea que una especie pueda hacer bien, ¡disfruta haciéndolo!. No hay dudas de que un pájaro debe disfrutar el volar. De que un pez debe disfrutar el nadar. Quiero decir, nuestros más grandes filósofos dicen que en sus cantos… ¿ya lo saben, no?. Los peces deben nadar, los pájaros deben volar.
(risas)
Bien, los hombres deben aprender que el proceso, que es algo para lo que estamos adaptados, es disfrutable… a menos que el placer se nos saque a golpes en nuestra niñez… ¡muy cuidadosamente y muy amaestradoramente!. ¡Demos media oportunidad a la humanidad! ¡Y el aprender será un delicioso proceso que durará toda su vida!. De hecho, la gente lo hace así. Aún aquellos que son más contrarios contra el aprendizaje de los libros, aprenderá sobre cosas que le gustan: la mejor manera de jugar al boliche, los últimos resultados del béisbol, ¡quién sabe que cosas!. Lo que se quiere aprender, se aprende con mucha facilidad.
Y la cosa es que en el siglo XXI, si sobrevivimos, podemos imaginar que nuestra sociedad tecnológica avanzará aún más. Habrá más computarización y automatización. El trabajo aburrido será realizado por máquinas. Los propios hombres y mujeres serán capaces de realizar la clase de trabajo que les guste. Indudablemente, algunos querrán ser científicos investigadores, o directores sinfónicos, o desearán ser grandes artistas, o escritores… ¿quien sabe?. Habrá suficiente gente que deseará ser aquello, y habrá gente que querrá aprender perfectamente como jugar al boliche, o como recoger hojas, o como construir barcos de guerra a partir de escarbadientes. ¿Cuál es la diferencia? Todo lo que te haga feliz, y se agrega a la alegría del mundo, está justificado. Y habrá espacio para todo. Y con un lapso vital expandido, si digamos que cuando se tenga cuarenta años, se decide a comenzar todo de nuevo y estudiar griego, y convertirse en un experto en literatura griega, ¿quién tendrá derecho a detenerlo?. Adivino un siglo XXI en el que el proceso educacional estará organizado de tal forma que cualquier ser humano tenga el derecho a una ayuda institucional para la educación en cualquier área que desee, en cualquier dirección que quiera, en cualquier edad desee. Educación y aprendizaje será el nombre del juego.
Y cuando eso suceda, estoy seguro de que resultará sorprendente ver cuán completamente útil puede ser la gente a lo largo de su vida, hasta que lo golpee la definitiva senilidad física.
Y creo que será una gran vida. Será también un mundo sin racismo. Deberá serlo, o no podrá sobrevivir por la sencilla razón de que la única forma en que podremos aplicar una tasa de natalidad más baja, es aplicarla en todo el mundo de una manera equitativa y no selectiva. Es la única forma en que funcionará. Ahora, uno de los problemas que tenemos, y quizás el más intransigente, es que existen sectores del mundo, sectores de la población mundial, que siente fuertes sospechas cuando gente como yo habla sin parar sobre el control de la población y el descenso de la tasa de natalidad, y que lo que realmente tenemos en mente es lograr que algunas personas, de las cuales secretamente pensamos que no son las mejores del mundo, disminuyan su índice de natalidad. Reducir sus números. Librarnos de ellos de una vez, quizás, para que el resto de nosotros pueda tener una mejor vida sobre esta tierra. Quizás incluso hay gente que realmente piense así. Pero mientras esta sensación subsista, será muy difícil lograr que la gente disminuya la tasa de nacimientos. Y supongo que si de alguna forma logremos convencer al mundo en general que nadie odia a nadie, y que hay lugar en el mundo para toda clase de gentes, entonces sí tendremos éxito. Y en un mundo tal, vean, todos deberán pretender que no son racistas. Y si lo pretenden por el tiempo suficiente, puede que lleguen a creerlo. Y el mundo será mucho mejor por esa razón.
Saben, a veces hablamos sobre el manejo de nuestra propia evolución. Sobre la clonación. Sobre decidir cómo con la ingeniería genética nos mejoraremos a nosotros mismos. ¿Pero, cómo nos mejoraremos?. No lo sabemos. Hemos mejorado mucho a los animales domésticos. Hemos conseguido vacas que nos dan leche por cientos de litros. Hemos conseguido ovejas que son lana… de cabo a rabo.
(risas)
Conseguimos pavos que son todo pechuga.
(risas)
Y caballos que pueden correr como el viento.
Pero, vean, todas estas cosas son cosas que nos agradan. ¡No tenemos que preguntarles a ellos qué es lo que a ellos les gusta!. Pero cuando llegamos a los seres humanos, cuando vayamos a modificarnos a nosotros mismos, ¡deberemos preguntarnos qué nos agrada a nosotros!. Y realmente no lo sabemos.
Ahora bien. Supongo que muchísima gente… Suponiendo que pudieran hacer que todo el mundo tuviera ciertas características, ¿qué querrían que tuvieran?. Así… queremos que todos sean genios. Bueno. Tengo cierto conocimiento personal con los genios, y permítanme decirles que uno cada muchísimo tiempo es todo lo que se puede soportar.
(risas)
Quiero decir… yo, personalmente, no quiero alrededor de mi a nadie que sea un genio; apenas si puedo soportarme a mí mismo.
(risas fuertes, y luego aplausos)
O deseamos que todos sean un poco como pensadores profundos, un poco sensitivos, y amables, y humanos… ¡que va!. Cualquier raza, cualquier grupo de seres humanos que sean todos iguales, será no solamente aburrida, sino que será realmente inútil.
Se me preguntó hace algunos días… fue realmente así, no lo estoy creando ahora… si yo no pensaba que una élite intelectual debería regir el mundo. Y le pregunté si por una élite intelectual, quería significar a gente como yo. Pensé que él quería significar gente como él, y en caso, ¡no!.
(risas)
Y él dijo: “¡Sí, gente como Ud.!”. Y yo dije, no, eso no sería bueno porque soy solamente listo en algunas cosas, y muy estúpido en otras. Y si todo el mundo fuera como yo, y gobernáramos el mundo, seríamos todos listos en las mismas cosas, y todos estúpidos en las mismas cosas, y es la estupidez los que nos va a matar a todos. Dije, lo que necesitamos, son gentes de todas clases gobernando el mundo. Algunos que sean listos de alguna manera, y otros que sean listos de otra, y con la inteligencia de todos en diferentes direcciones, de forma que de alguna manera se cancelen, de forma que la estupidez de todos pueda ser enfrentada por la inteligencia de algún otro en esa misma dirección.
(risas)
En la misma forma, eso es lo que queremos. El más grande… el don más grande que tiene la humanidad es su vasto repositorio genético. Todos los diferentes genes que tiene. Todas las diferentes características: el listo y el tonto, el fuerte y el débil. Porque es la variedad lo que nos permite enfrentar las diferentes emergencias, y lo que es débil bajo un grupo de condiciones puede ser fuerte bajo otro, lo que es estúpido en un momento es inteligente en otro, y así en todo. No podemos dejar nada de lado, por temor a que sea exactamente lo que necesitemos algún día.
De la forma en que me gusta expresarlo, todos pensamos en que es mucho mejor ser un brillante físico nuclear, que ser un simple plomero. Pero, ¿a quién preferiría como vecino de la otra puerta, a un físico brillante o a un plomero?. Y a menos que esté casado con uno, piense: ¿cuán a menudo podría Ud. despertarse en mitad de la noche necesitando desesperadamente a un físico nuclear?.
(risas y aplausos)
Bien, entonces. Estoy llegando ahora al final del siglo XXI. Tenemos un mundo sin sexismo, sin racismo, sin envejecimiento. No tendremos un mundo sin guerra, pero eso no es nada inusual. Tenemos un mundo sin guerra en este mismo momento.
(muecas suaves)
¿Creen que no es así?. Piénsenlo. ¿Qué clase de guerras podemos permitirnos pelear?. Dos clases. Podemos hacer una pequeña guerra en la que se envían bombas en sobres, o hacer explotar algunos cartuchos de dinamita en un automóvil en un lugar concurrido. No hay forma de detener algo por el estilo, y en estos días los explosivos son baratos. Pero, ¿qué se puede ganar en una guerra como ésa?. Se la puede mantener por mil años, pero no se llega a ninguna decisión de esa manera. No es realmente una guerra, es simplemente un entretenimiento.
(risas)
La otra clase de guerra que podemos pelear es una guerra nuclear. Es barata. Solamente toma media hora.
(risas)
Y tenemos todas las armas que necesitamos. La inversión de capital ya ha sido hecha. Lo único es que, luego de que esa media hora haya pasado, no hay nada más que hacer, y muy pocos generales serán ascendidos en esa media hora.
(risas)
Lo que la elimina inmediatamente para los militares.
(muecas)
Bien, entonces. ¿Podríamos pelear la divertida guerra vieja guerra, donde uno y el enemigo elegimos lados, y se escoge un lugar, y se le tiran bombas, y ellos le tiran bombas a uno, durante cuatro o cinco años, y luego se decide quien gana y quien pierde, quien paga las indemnizaciones, y quien da la ayuda…
Pues no podemos hacer eso más, porque nadie tiene la gasolina para hacerlo.
(risas y aplausos)
Excepto los árabes.
(risas)
Y ellos no pueden pelear una guerra, a menos que alguien les dé algo en donde poner su gasolina.
(risas)
Así que ya estamos en un mundo sin guerra. Lo único que necesitamos en el siglo XXI es un mundo que se dé cuenta de que es un mundo sin guerra.
Y algo más: si tenemos un mundo sin racismo, sin ancianismo, sin sexismo, sin guerra… será un mundo bastante aburrido. Aquí estamos, habiendo vivido a lo largo de la historia con cierta cantidad de excitación y riesgo en el mundo, y es casi vergonzoso esto de acomodarse en este cuidadosamente frío mundo del siglo XXI y más allá, en el cual no solamente toda la gente es feliz, sino que también toda la gente es muy cautelosa… Porque, ya saben, vivimos de slogans. Inmediatamente después de la 2da. Guerra Mundial, toda nuestra política exterior estaba basada en el slogan “No Más Munichs”. Hasta que nos metimos en la guerra de Vietnam gritando eso, y ahora es “No Más Vietnams”. Y bien, en el siglo XXI, les diré ahora mismo cual será el slogan. Aquellos de Uds. que vivan en el siglo XXI, vengan y pongan una guirnalda sobre mi tumba, porque éste será el slogan: “No Más Siglos XX”.
(grupo ríe y aplaude)
Así, todos serán cautos en los avances científicos. Preguntarán: “Antes de que hagamos esto, ¿destruirá la capa de ozono?. Antes de que hagamos aquello, ¿nos hará demasiado dependientes de esto o aquello?. ¿Cuáles son los efectos colaterales?. ¿Cuánto cáncer provocará?. Así que todos se moverán muy… ¿y se figuran qué clase de mundo será ése?.  ¡Prácticamente, se arrastrarán lentamente hasta morir!.
Bien, en el siglo XXI deberemos encontrar un nuevo horizonte que está allí mismo, allí afuera. Deberemos volver a la Luna, solo que esta vez no para simplemente llegar allí y volver. Estableceremos una colonia allí, y tendremos un grupo de gente en la Luna que será capaz entonces de realizar largos viajes espaciales porque estarán acostumbrados a estar apiñados como gallinas y encerrados en ambientes artificiales sometidos a baja gravedad. Y ellos viajarán a los otros mundos del sistema solar.
Y entonces, saben, podremos ser tan arriesgados como queramos. Todo el asunto… siempre hemos vivido con riesgos, y eso es lo grande de la vida. ¡El problema es que ahora hemos alcanzado el punto donde el riesgo es poner todo en riesgo!. Y uno no puede permitirse el arriesgarlo todo. Hasta ahora en la historia del mundo, cada vez que hemos tenido una edad oscura, ha sido temporaria y local. Y otras partes del mundo la estaban pasando bien. Y eventualmente, ayudaban a los otros a salir de su edad oscura. Ahora estamos enfrentando a una posible edad oscura que será global y permanente. Eso no es risa. Eso es una cosa completamente diferente. Pero una vez que nos hayamos establecido en muchos mundos, podremos hacer cualquier cosa que queramos mientras lo hagamos en un mundo por vez.
(risas)
Y más allá están las estrellas.
Y lo interesante es que si de alguna manera podemos pasar a través de los próximos treinta años, no hay razón para que no podamos entrar en una especie de meseta que vea a la humanidad durar, quizás, indefinidamente… hasta que evolucione hacia cosas mejores… y se disemine indefinidamente en el espacio. Aquí tenemos la elección entre la nada… y lo virtualmente infinito. Y lo hermoso de esto es que Uds. muchachos en la audiencia de hoy…cuando dicho muchachos lo hago en un sentido general, implicando también a las muchachas)… cuando Uds. muchachos en la audiencia de hoy estén apenas en su mediana edad cuando sepan cuál es la elección que se ha hecho.
Ven, he sido tan astuto que arreglé las cosas para que yo naciera en 1920.
(risas)
Lo que significa que estaré a salvo muerto
(risas)
¡antes de que llegue el apriete!
(risas)
Pero Uds. muchachos lo verán por Uds. mismos. Espero que sea un mundo en el que la humanidad haya decidido ser cuerda. Pero debo decir honestamente que creo que las probabilidades están en contra de ello.
Gracias.
(fin de la conferencia, aplausos por 24 segundos)
 

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